lunes, 15 de mayo de 2017

Cosmo Noticias 15-05-17



Posted: 13 May 2017 08:00 AM PDT


Imagen de un millón de estrellas en el centro galáctico de la Vía Láctea. Crédito: ESO/VISTA.
¿Cómo se formó nuestra galaxia, la Vía Láctea? ¿Cómo llegaron hasta ella estrellas de otras galaxias?
En esta charla se presentará la morfología de la Vía Láctea y los métodos que utilizan los astrónomos, así como los arqueólogos, para identificar los fósiles de la formación de nuestra galaxia. Particularmente, se explicará el proceso de “canibalismo galáctico”, a través del cual la Vía Láctea ha asimilado estrellas provenientes de muchas otras galaxias satélites.
La charla “Arqueología galáctica: Develando los fósiles de la Vía Láctea” será dictada por Camila Navarrete, alumna de Doctorado en Astrofísica (Instituto de Astrofísica UC y el Instituto Milenio de Astronomía, MAS).
Cuándo: Jueves 18 de mayo de 2017 a las 19:00 h.
Dónde: Casa De La Cultura PAC. Paseo Grohnert 5510, Santiago.

Posted: 09 May 2017 06:00 AM PDT

X-37B luego de aterrizar el 7 de mayo de 2017. Crédito: U.S. Air Force.

X-37B, la reservada nave espacial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, aterrizó en la pista para transbordadores espaciales del Centro Espacial Kennedy (KSC) el 7 de mayo después de pasar 718 días en órbita. Ese fue el cuarto vuelo del proyecto militar autónomo no tripulado y fue el primero con aterrizaje en el KSC.
“El aterrizaje del OTV-4 marca otro éxito para el programa X-37B y la nación”, dijo el teniente coronel Ron Fehlen, director del programa X-37B. “Esta misión una vez más estableció un récord de permanencia en órbita y marca el primer aterrizaje del vehículo en el estado de Florida. Estamos increíblemente satisfechos con el rendimiento del vehículo espacial y emocionados por los datos reunidos para apoyar las comunidades científica y espacial. Estamos extremadamente orgullosos de la dedicación y trabajo duro de todo el equipo”.
El mini transbordador espacial, también conocido como OTV (Orbital Test Vehicle), aterrizó el 20 de mayo de 2015 en su misión “clandestina”. El lanzamiento fue bien divulgado (y mostrado en vivo), pero el aterrizaje no fue anunciado, excepto por el estallido sónico que anunció su llegada, sorprendiendo a aquellos que viven cerca del área espacial de la costa.
La Fuerza Aérea reveló antes del lanzamiento que llevaría un sistema de propulsión eléctrica experimental para ser probado en órbita y un experimento llamado Materials Exposure and Technology Innovation in Space (METIS), que expone materiales de muestra al ambiente espacial y se basa en más de diez años de investigación similar en la Estación Espacial Internacional.
Más allá de eso, sin embargo, se desconoce lo que el X-37B hizo en órbita. La Fuerza Aérea dijo en un comunicado que el mini transbordador es un “programa de prueba experimental para demostrar tecnologías para una plataforma espacial de prueba no tripulada, fiable y reutilizable de la Fuerza Aérea de Estados Unidos”. Algunos expertos han dicho que creen que tiene equipo de recolección de datos de inteligencia.
Los rastreadores de satélites aficionados fueron capaces de monitorear la cambiante altura orbital de la nave en varias ocasiones en el transcurso de la misión.
La nave espacial reutilizable está diseñada para ser lanzada como un satélite y aterrizar en una pista como un avión y los transbordadores de la NASA. La nave OTV de 4.990 kg fue construida por Boeing y tiene aproximadamente un cuarto del tamaño de un transbordador espacial de la NASA. Fue desarrollada originalmente por la NASA, pero fue transferido a la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA) en 2004.
Las cuatro misiones OTV fueron lanzadas desde Cabo Cañaveral, Florida, y las misiones anteriores aterrizaron en en la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea, California. La primera misión OTV fue lanzada el 22 de abril de 2010 y concluyó el 3 de diciembre del mismo año, después de 224 días en órbita. La segunda misión pasó 468 días en órbita y la tercera duró 674 días.
La Fuerza Aérea dijo que se están preparando para lanzar la quinta misión de la nave X-37B a finales de 2017.
Posted: 08 May 2017 08:00 AM PDT


Ilustración artística del sistema planetario TRAPPIST-1. Crédito: ESO/N. Bartmann.
Resulta que la estrella TRAPPIST-1 podría ser un hogar terrible para los planetas del sistema anunciados a comienzos de 2017.
La estrella TRAPPIST-1, una enana roja, y sus siete planetas causaron revuelo en febrero cuando se descubrió que tres de los planetas rocosos se encuentran en la zona habitable. Pero ahora, nuevos datos sugieren que la estrella es demasiado inestable para que exista vida en sus planetas.
Las enanas rojas son mucho más débiles que el Sol, pero también viven mucho más. Sus vidas se miden en billones de años, en lugar de miles de millones. Sus largas vidas los convierten en objetivos interesantes para la búsqueda de mundos habitables. Pero algunos tipos de enanas rojas pueden ser muy inestables cuando se trata de su magnetismo y llamaradas.
Un nuevo estudio analizó los datos fotométricos de TRAPPIST-1 que fueron obtenidos por la misión K2 de Kepler. El estudio del Observatorio Konkoly, y que fue liderado por el astrónomo Krisztián Vida, sugiere que las llamaradas de TRAPPIST-1 son demasiado frecuentes y demasiado potentes como para permitir que se forme vida en sus planetas.
El estudio identificó 42 eventos de llamaradas fuertes en 80 días de observaciones, de los cuales cinco tuvieron máximos múltiples. El promedio de tiempo entre las llamaradas fue de solo 28 horas. Estas llamaradas son causadas por el magnetismo estelar que causa que la estrella libere repentinamente una gran cantidad de energía. La mayor parte de esta energía es emitida en el rango de rayos X o ultravioleta, aunque las más fuertes se emiten en luz blanca.
Aunque es verdad que el Sol puede emitir llamaradas, las cosas son muy diferentes en el sistema de TRAPPIST-1. Los planetas en ese sistema están mucho más cerca de su estrella que la Tierra del Sol. La erupción más poderosa observada en estos datos es comparable a la llamarada más poderosa observada en el Sol: lo que conocemos como el evento Carrington, ocurrido en 1859. Fue una tormenta solar extremadamente poderosa en la que una eyección de masa coronal golpeó la magnetosfera de la Tierra, causando auroras boreales visibles en lugares como el Caribe y auroras australes en Santiago de Chile. Estas llamaradas causaron caos en los sistemas de telégrafo alrededor de todo el mundo, y algunos operadores de telégrafos recibieron descargas eléctricas.
La Tierra sobrevivió al evento Carrington, pero el caso sería muy diferente en los mundos de TRAPPIST-1. Esos planetas están mucho más cerca de su estrella, y los autores de este estudio concluyen que las tormentas como el evento Carrington no son incidentes aislados en TRAPPIST-1. Ocurren con tanta frecuencia que destruirían cualquier estabilidad en la atmósfera, haciendo extremadamente difícil que se desarrolle vida. De hecho, el estudio sugiere que las tormentas de TRAPPIST-1 podrían ser cientos o miles de veces más potentes que las tormentas que impactan la Tierra.
Un estudio de 2016 muestra estas llamaradas causarían grandes perturbaciones en la composición química de la atmósfera de los planetas sometidos a ellas. Los modelos de ese estudio sugieren que una atmósfera podría tardar 30.000 años en recuperarse de una de estas poderosas llamaradas. Pero con llamaradas que ocurren cada 28 horas en TRAPPIST-1, los planetas habitables podrían estar condenados.
El campo magnético de la Tierra ayuda a protegernos de los estallidos del Sol, pero es incierto que los planetas de TRAPPIST-1 tengan la misma protección. Este estudio sugiere que los planetas como los del sistema en cuestión necesitarían magnetosferas de decenas a cientos de Gauss (la magnetosfera de la Tierra tiene unos 0,5 Gauss). ¿Cómo podrían los planetas de TRAPPIST-1 producir una magnetosfera lo bastante fuerte para proteger sus atmósferas?
Las cosas no se ven bien para los planetas de TRAPPIST-1. Es probable que las tormentas estelares que impactan esos mundos sean demasiado poderosas. Incluso sin estas tormentas, hay otras cosas que podrían hacer inhabitables estos planetas. No obstante, aún son un objetivo interesante para un mayor estudio. El Telescopio Espacial James Webb debería ser capaz de caracterizar las atmósferas de esos planetas, si es que las poseen.
El artículo “Frequent flaring in the TRAPPIST-1 system – unsuited for life?” ha sido aceptado para ser publicado en The Astrophysical Journal.

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