miércoles, 18 de abril de 2018

Por qué los primeros dibujos de la Luna de Galileo Galilei revelan una nueva era en la visión del universo

Por qué los primeros dibujos
de la Luna de Galileo Galilei
revelan una nueva era
en la visión del universo
Redacción BBC Mundo
·        1 diciembre 2017


Image caption Galileo publicó sus dibujos de la Luna en
1610 en su obra Siderus Nuncius o Mensajero Sideral.
Foto: gentileza ESA
Esta imagen tiene más de cuatro siglos y
representa un momento de profundos
cambios en nuestra visión del universo.
La ilustración es parte de los primeros dibujos
de la Luna realizados por Galileo Galilei y data
del 30 de noviembre de 1609.
La Agencia Espacial Europea
(ESA, por sus siglas en inglés) recordó
la imagen en uno de sus tweets esta semana
y destacó por qué los dibujos de Galileo
marcaron una nueva era en astronomía.
"Los dibujos de la Luna de Galileo pueden
no ser muy precisos científicamente debido
a los instrumentos de la época, pero marcan
la época en que Galileo comenzó a cambiar
la perspectiva de la humanidad sobre
nuestra identidad y nuestro lugar en
el mundo", dijo a BBC Mundo Mark McCaughrean,
consultor senior en ciencia y exploración de ESA.
Aunque los telescopios habían sido inventados
poco antes, Galileo fue el primero en usarlos
para observaciones astronómicas, según el experto.
"Es sorprendente que no hubieran sido usados
antes con ese fin".
Júpiter
Galileo realizó grabados de sus ilustraciones
originales y los incluyó en un libro publicado
en 1610, Siderus nuncius o Mensajero Sideral.
"Publicó sus dibujos en pocos meses. Actualmente
nos lleva años publicar o ilustrar los resultados
de nuestras observaciones", señaló McCaughrean.
Image caption
 "Los dibujos marcan la época en que Galileo comenzó
a cambiar la perspectiva de la humanidad
sobre nuestra identidad
y nuestro lugar en el mundo",
según Mark McCaughrean.
Foto: gentileza ESA
Los telescopios de los que disponía Galileo
no eran muy potentes, pero el astrónomo y
matemático nacido en Pisa registró sus
observaciones meticulosamente y compuso
ilustraciones con esos datos.
"Poco después de completar esos dibujos
Galileo estudió Júpiter y estas observaciones
fueron mucho más significativas, porque
Galileo descubrió cuatro lunas o cuatro
puntos de luz que estaban orbitando otro
punto de luz", explicó el experto de la
Agencia Espacial Europea.
"Galileo fue la primera persona que vio
objetos orbitando otro objeto en el Sistema Solar.
Hasta ese momento la gente creía que todo
giraba en torno a la Tierra", afirmó McCaughrean.
"Cuando vio las lunas girando en torno
a Júpiter se dio cuenta de que había
otro sitio en el universo con objetos
que daban vuelta a su alrededor", agregó.
"Así que sus observaciones pueden verse
como el comienzo de un cambio hacia una
visión diferente, en la que la Tierra ya
no era el centro del universo".

Juno revela la primera imagen del turbulento interior de Júpiter,el planeta más grande del Sistema Solar

Juno revela la primera imagen
del turbulento interior de Júpiter,
el planeta más grande
del Sistema Solar
Redacción BBC Mundo
·        9 marzo 2018

Derechos de autor de la imagen NASA Image caption

El ciclón central del polo norte de Júpiter está rodeado
de otras ocho tormentas.
Foto: NASA/JPL-Caltech/SwRI/ASI/INAF/JIRAM
La existencia de Júpiter, el planeta más
grande del Sistema Solar y apreciable a
simple vista desde la Tierra, se conoce
desde hace más de 25 siglos.
Tal es su tamaño que casi cualquiera, con un
sencillo telescopio, puede llegar a observar
los trazos de su turbulenta atmósfera,
con tormentas gigantescas y vientos
que pueden alcanzar los 360 kilómetros
por hora.
Pero eso es todo lo que se había llegado
a observar hasta ese momento.
Algo que está cambiando ahora gracias
a la sonda Juno de la NASA, que llegó
a Júpiter en julio de 2016 y que desde
entonces ha venido desvelando los
secretos de sus profundidades.
Gracias a las mediciones que
ha realizado Juno, un equipo
internacional de astrónomos
ha concluido que las corrientes
atmosféricas de Júpiter no son
simplemente un fenómeno
superficial, sino que alcanzan
unos 3.000 kilómetros de profundidad.
Campo gravitatorio asimétrico
Ninguna otra nave se había aventurado
tan cerca de Júpiter como Juno,
ya que la potente radiación que
emite el planeta perjudica los instrumentos
de medición electrónicos.

Derechos de autor de la imagen NASA Image caption
Después de décadas de debate, ahora sabemos que
estos flujos de bandas se extienden a 3.000 km
de profundidad.
Foto: NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS/Kevin M. Gill
Y el resultado ha sido sorprendente:
Juno ha revelado que el campo
gravitatorio de Júpiter es asimétrico
y que ello se debe a las enormes
corrientes que surcan el planeta.
La sonda espacial de la NASA fue enviada
en 2011 en un épico viaje de cinco años
para estudiar los secretos de este
gigantesco planeta gaseoso y tratar
de comprender cómo son los
exoplanetas de composición similar
que se encuentran cerca de otras estrellas.
Los investigadores también consideran
a Júpiter como una especie de laboratorio
donde es posible encontrar fenómenos
que no existen en la Tierra, como
hidrógeno y helio sometidos
a enormes presiones.
A medida que avance la misión se
desvelarán más incógnitas sobre
este sorprendente planeta.


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Astronoticias 18-04-18

Astronoticias.
Hubble captura un cúmulo colosal.
13 de abril de 2018.

Crédito: ESA/ Hubble/ NASA, RELICS.
Esta imagen del Telescopio Espacial Hubble
muestra un masivo cúmulo de galaxias brillando
intensamente en la oscuridad. A pesar de su
belleza, este conglomerado lleva el nombre
antipoético de PLCK G308.3-20.2.
Los cúmulos de galaxias pueden contener
miles de galaxias, todas unidas por el pegamento
de la gravedad. En el pasado reciente se creía
que eran las estructuras más grandes
del Universo, hasta que fueron usurpadas
en la década de 1980 por el descubrimiento
de los supercúmulos. Estas formaciones
masivas típicamente contienen docenas
de cúmulos y grupos de galaxias y abarcan
cientos de millones de años-luz.
Sin embargo, los cúmulos tienen una cosa
a la cual aferrarse: los supercúmulos
no se mantienen unidos por la gravedad,
por lo que los cúmulos de galaxias aún
conservan el título de las estructuras
más grandes del Universo ligadas por la gravedad.
Una de las características más interesantes
de los cúmulos de galaxias es lo que impregna
el espacio entre las galaxias constituyentes:
el medio intra-cumular (ICM). Las altas
temperaturas se crean en estos espacios
mediante estructuras más pequeñas que
se forman dentro del cúmulo. Esto resulta
en que el ICM se compone de materia
ordinaria en estado plasmático (sobrecalentada).
La mayoría de la materia luminosa
en el conglomerado reside en el ICM,
que es muy luminoso en rayos X. Sin embargo,
la mayoría de la masa en un cúmulo
de galaxias existe en forma de materia
oscura no luminosa. A diferencia del plasma,
la materia oscura no está hecha de materia
ordinaria como protones, neutrones y electrones.
Es una sustancia hipotética que se cree que
compone el 80% de la masa del Universo,
sin embargo, nunca se ha observado directamente.
Esta imagen fue tomada por la Cámara Avanzada
de Estudios y la Cámara de Amplio Campo 3
del Hubble como parte de un programa
de observación llamado RELICS (Estudio
de Agrupamiento de Lente de Reionización).
RELICS fotografió 41 cúmulos masivos
de galaxias con el objetivo de encontrar
las galaxias distantes más brillantes para
el próximo Telescopio Espacial James Webb.
Más información en:
TESS ayudará a descubrir miles de exoplanetas.
13 de abril de 2018.

El TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) descubrirá
miles de exoplanetas en órbita alrededor de las estrellas
más brillantes del cielo. En un estudio de dos años
monitoreará más de 200,000 estrellas en busca de
caídas temporales en el brillo causado por los tránsitos
planetarios.
Crédito: Goddard Space Flight Center, NASA.
Hay potencialmente miles de planetas que
se encuentran justo fuera de nuestro
Sistema Solar: vecinos galácticos que
podrían ser mundos rocosos o colecciones
más tenues de gas y polvo. ¿Dónde están
ubicados estos exoplanetas más cercanos?
Y ¿Cuál de ellos podríamos ser capaces
de buscar pistas sobre su composición
e incluso su habitabilidad? El satélite
Transiting Exoplanet Survey (TESS)
será el primero en buscar estos mundos cercanos.
La nave espacial financiada por la NASA,
no mucho más grande que un refrigerador,
lleva cuatro cámaras que fueron concebidas,
diseñadas y construidas en el MIT,
con una sola visión: examinar las estrellas
más cercanas y brillantes en busca
de signos de planetas.
Ahora, después de más de una década
desde que fue propuesta por el MIT,
la nave espacial está por ser lanzada
en un cohete SpaceX Falcon 9 desde
la Estación de la Fuerza Aérea de
Cabo Cañaveral en Florida, no antes
del 16 de abril, a las 6:32 pm.
TESS pasará dos años escaneando
casi todo el cielo, un campo de visión
que puede abarcar más de 20 millones
de estrellas. Los científicos esperan
que miles de estas estrellas albergue
planetas en tránsito, que espera poder
detectar mediante las imágenes tomadas
con las cámaras de TESS.
El satélite tiene como objetivo descubrir
miles de exoplanetas cercanos, incluidos
al menos 50 de tamaño terrestre.
En medio de esta recompensa extrasolar,
el equipo científico de TESS en el MIT tiene
como objetivo medir las masas de al
menos 50 planetas pequeños cuyos radios
son menos de cuatro veces los de
la Tierra. Muchos de los planetas de
TESS deben estar lo suficientemente
cerca del nuestro para que, una vez identificados, los
científicos puedan apuntarlos con otros
telescopios para detectar sus atmósferas,
caracterizar sus condiciones atmosféricas
e incluso buscar signos de habitabilidad.
"TESS es como un explorador", dice
Natalia Guerrero, subdirectora del programa
que catalogará los objetos capturados
en los datos de TESS que pueden ser
posibles exoplanetas. "Estamos en este
recorrido panorámico de todo el cielo, y
de alguna manera no tenemos idea de lo
que veremos", dice Guerrero. "Es como si
estuviéramos haciendo un mapa del tesoro:
aquí están todas estas cosas geniales. Ahora, ir tras ellas".
Los orígenes de TESS surgieron de un
satélite aún más pequeño que fue
diseñado y construido por MIT y lanzado
al espacio por la NASA el 9 de octubre
de 2000. El High Energy Transient Explorer 2, o
HETE-2, orbitó la Tierra durante siete años,
en la misión de detectar y localizar estallidos
de rayos gamma: explosiones de alta energía
que emiten ráfagas masivas y fugaces de
rayos gamma y rayos X.
Para detectar fenómenos tan extremos y de
corta duración, los científicos del MIT, dirigidos
por el investigador principal George Ricker,
integraron en el satélite un conjunto de
cámaras ópticas y de rayos X equipadas con
CCD, o dispositivos de carga acoplada, diseñados
para registrar intensidades y posiciones
de luz en un formato electrónico. "Con el
advenimiento de los CCD en la década de
1970, se tuvo un fantástico dispositivo que
facilitó mucho las cosas para los astrónomos",
dice el miembro del equipo HETE-2
Joel Villasenor, que ahora también
es científico de instrumentos para TESS.
En 2004, Ricker y el equipo HETE-2 se
preguntaron si las cámaras ópticas del
satélite podrían detectar otros objetos
en el cielo que habían comenzado a atraer
a la comunidad de la astronomía:
los exoplanetas. Alrededor de este tiempo,
se habían descubierto menos de 200 planetas
fuera de nuestro Sistema Solar. Algunos
de estos fueron encontrados con una
técnica conocida como el “método de
tránsito”, que consiste en buscar caídas
periódicas en la luz de ciertas estrellas,
lo que puede indicar que un planeta pasa
frente a la estrella.
En 2006, Ricker y su equipo en el MIT
propusieron un pequeño satélite de bajo
costo (HETE-S) para la NASA como una
misión de clase Discovery, y más tarde
como una misión de financiación privada.
Pero a medida que crecía el costo e interés
en un estudio de exoplanetas en todo el cielo,
decidieron buscar financiación de la NASA.
En 2008, presentaron una propuesta para
una misión de clase Small Explorer (SMEX)
de la NASA con el nuevo nombre-TESS.
En este momento, el diseño del satélite
incluía seis cámaras CCD, y el equipo propuso
que la nave espacial volara en una órbita
terrestre baja, similar a la de HETE-2.
Tal órbita, razonaron, debería seguir
observando una eficiencia relativamente alta,
ya que ya se habían erigido estaciones
terrestres receptoras de datos para
HETE-2 que también podrían usarse para TESS.
Pero pronto se dieron cuenta de que
una órbita terrestre baja tendría
un impacto negativo en las cámaras
mucho más sensibles de TESS. La reacción
de la nave espacial al campo magnético
de la Tierra, por ejemplo, podría provocar
una "trepidación de la nave espacial"
significativa, produciendo ruido que
escondería el reflejo de un exoplaneta
en la luz de las estrellas.
La NASA pasó por alto esta primera propuesta,
y el equipo volvió a la mesa de dibujo,
esta vez emergiendo con un nuevo plan
que giraba en torno a una órbita completamente
nueva. Con la ayuda de ingenieros de
Orbital ATK, Aerospace Corporation y
Goddard Space Flight Center de la NASA,
el equipo identificó una órbita "resonante
lunar" nunca antes utilizada, que mantendría
a la nave espacial extremadamente estable,
teniendo acceso a todo el cielo.
Una vez en órbita, el TESS danzaría en una
trayectoria altamente elíptica que podría
mantener a la nave en órbita durante
décadas, guiada por la atracción
gravitacional de la luna.
En su actual trayectoria planificada,
TESS oscilará hacia la Luna durante
unas dos semanas, reuniendo datos,
luego se dirigirá hacia la Tierra donde,
en su aproximación más cercana,
transmitirá los datos a las estaciones
terrestres, desde unos 90.000 kilómetros
de altura sobre la superficie, antes de
volver a balancearse y dirigirse a la Luna.
Esta órbita le ahorrará a TESS una
gran cantidad de combustible, ya que
no necesitará quemar sus propulsores
regularmente para mantenerse en su camino.
Con esta órbita renovada, el equipo de
TESS presentó una segunda propuesta
en 2010, esta vez como una misión
de la clase Explorer, que la NASA
aprobó en 2013. Fue en esta época
que el Telescopio Espacial Kepler finalizó
su estudio original para los exoplanetas
en una pequeña sección del firmamento.
En este punto, las mediciones del Kepler
habían permitido el descubrimiento
de casi 1.000 exoplanetas confirmados,
allanando el camino para la aprobación del TESS.
Más información en:
Estallidos en Próxima Centauri hacen inhabitable su planeta.
12 de abril de 2018.

Impresión artística de una estrella enana roja en llamas,
orbitada por un exoplaneta.
Crédito: NASA, ESA y G. Bacon (STScI).
Desde que se anunció su descubrimiento
en agosto de 2016, “Próxima b” ha sido
una fuente inagotable de maravillas y el
objetivo de muchos estudios científicos.
Además de ser el planeta extrasolar más
cercano a nuestro Sistema Solar, este
planeta terrestre también orbita dentro
de la zona habitable circumestelar de
Próxima Centauri (también conocida
como "Zona Ricitos de Oro"). Como
resultado, los científicos han buscado
determinar si este planeta podría
albergar vida extraterrestre.
Muchos de estos estudios se han
centrado en si Proxima b podría o
no retener una atmósfera y agua líquida
en su superficie a la luz del hecho
de que orbita una estrella de tipo M (enana roja).
Desafortunadamente, muchos de
estos estudios han revelado que
esto no es probable debido a la actividad
de la enana roja. Según un nuevo
estudio de un equipo internacional
de científicos, Próxima Centauri lanzó
una súper flama que fue tan poderosa
que hubiera sido letal para cualquier
vida tal como la conocemos.
El estudio, titulado "La primera llamarada
descubierta detectada por Próxima Centauri",
apareció recientemente en línea. El equipo
fue dirigido por Howard Ward de la UNC
Chapel Hill, con miembros adicionales del
Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la
NASA, la Universidad de Washington,
la Universidad de Colorado, la Universidad
de Barcelona y la Escuela de Exploración
de la Tierra y el Espacio en la Universidad
Estatal de Arizona.
Como indican en su estudio, la actividad
de la llamarada solar sería una de las
mayores amenazas potenciales para la
habitabilidad planetaria en un sistema
como Próxima Centauri.
"El ozono en la atmósfera de un planeta
similar a la Tierra puede proteger
al planeta del intenso flujo UV asociado
con una sola súper llamarada. El tiempo
de recuperación de ozono atmosférico
después de una súper llama es del orden de años.
Mientras se forma la capa protectora de
ozono, los niveles de radiación UV en la
superficie del planeta están más allá de
lo que algunos de los organismos más
resistentes pueden soportar".
Próxima Centauri acaba de lanzar una
llamarada tan poderosa que fue visible
a simple vista. Esto ocurrió en marzo
de 2016 y el destello fue observado
por el Evryscope, una serie de telescopios,
financiados por los programas de
Advanced Technologies and Instrumentation
(ATI) y Advanced Career Development
(CAREER) de la Fundación Nacional de
Ciencia, que apuntan a cada parte del
cielo accesible simultáneamente y
continuamente. El destello hizo que
la estrella se convirtiera brevemente
en una estrella de magnitud +6m,8.
El equipo también notó que en los últimos
dos años, el Evryscope ha registrado otras
23 bengalas de Próxima, lo que haría
extinguir la atmósfera de un planeta
similar a la Tierra en un 90%.
Esencialmente, este y otros estudios
han concluido que cualquier planeta
que orbite Próxima Centauri no sería
habitable por mucho tiempo, y probablemente
se convirtió en una bola de roca sin
vida hace mucho tiempo. Pero más
allá de nuestro sistema estelar vecino
más cercano, este estudio también
tiene implicaciones para otros sistemas
estelares de tipo M. Como explican,
las estrellas enanas rojas son las más
comunes en nuestra galaxia,
aproximadamente el 75 por ciento
de la población, y dos tercios de
estas estrellas experimentan actividad de brote activa.
Para aquellos que esperaban que la
humanidad pudiera encontrar
evidencia de vida extraterrestre,
este último estudio ciertamente
es decepcionante. También es
decepcionante teniendo en cuenta
que, además de ser el tipo de estrella
más común en el Universo, algunas
investigaciones indican que las estrellas
enanas rojas pueden ser el lugar
más probable para encontrar planetas
terrestres. Sin embargo, incluso
si dos tercios de estas estrellas
están activas, eso nos deja con
miles de millones de posibilidades.
También es importante tener en
cuenta que estos estudios ayudan
a garantizar que podamos determinar
qué exoplanetas son potencialmente
habitables con mayor precisión. Al final,
ese será el factor más importante cuando
llegue el momento de decidir cuál
de estos sistemas podríamos tratar
de explorar directamente. Y si estas
noticias te deprimen, solo recuerda
una de las frases más célebres del
inmortal Carl Sagan: "El Universo
es un lugar bastante grande. Si solo
estamos nosotros, parece una espantosa
pérdida de espacio".
Más información en:
SPHERE revela una inmensa variedad de
discos protoplanetarios.
11 de abril de 2018.
El instrumento SPHERE en el Very Large Telescope (VLT)
del Observatorio Europeo del Sur, ESO,
permite a los astrónomos suprimir la luz
de las estrellas cercanas para obtener una
mejor visión de las regiones que las rodean.

Esta colección de nuevas imágenes de SPHERE es solo
una muestra de la gran variedad de discos polvorientos
que se encuentran alrededor de estrellas jóvenes.
Crédito: ESO.
Estos discos son muy diferentes en tamaño
y forma: algunos contienen anillos brillantes,
algunos anillos oscuros y algunos incluso
se asemejan a hamburguesas. También
difieren dramáticamente en apariencia
dependiendo de su orientación en el cielo,
desde discos circulares enfrentados
hasta discos estrechos que se ven casi de canto.
La principal tarea de SPHERE es descubrir
y estudiar exoplanetas gigantes que orbitan
alrededor de estrellas usando imágenes
directas. Pero el instrumento es también
una de las mejores herramientas existentes
para obtener imágenes de los discos alrededor
de estrellas jóvenes, regiones donde los planetas
se pueden formar. Estudiar tales discos
es fundamental para investigar el vínculo
entre las propiedades del disco y la formación
y presencia de planetas.
Muchas de las jóvenes estrellas que se muestran
aquí provienen de un nuevo estudio de
estrellas T Tauri, una clase de estrellas
que son muy jóvenes (menos de 10 millones de años)
y varían en brillo. Los discos alrededor de estas
estrellas contienen gas, polvo y planetesimales:
los bloques de construcción de los planetas
y los progenitores de los sistemas planetarios.
Estas imágenes muestran cómo se veía nuestro
propio Sistema Solar en las primeras etapas
de su formación, hace más de cuatro mil millones de años.
Más información en:
Las huellas más antiguas de filamentos cósmicos.
11 de abril de 2018.


Ilustración que muestra como la trayectoria de la luz del
fondo cósmico de microondas (CMB) se ve desviada por
estructuras conocidas como filamentos, invisibles a
nuestros ojos, creando un efecto conocido como lente
gravitatoria débil que ha sido captado por el observatorio
espacial Planck.
Crédito: Siyu He, Shadab Alam, Wei Chen y Planck/ESA.
Unos científicos han analizado las ligeras distorsiones
en los patrones de la luz más antigua
del Universo, logrando la visualización
de enormes estructuras cósmicas con
forma de filamentos y que resultan
invisibles para el ojo humano. Estos filamentos,
conectados conformando una red, actúan
a modo de superautopistas por las que
se suministra materia a las mayores
acumulaciones de ella: los cúmulos de galaxias.
El equipo científico internacional responsable
del estudio, que incluyó investigadores
del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley
y de la Universidad de California en Berkeley,
analizó datos de inspecciones anteriores
del firmamento usando una sofisticada
tecnología de reconocimiento automático
de imágenes para centrarse en los efectos
basados en la gravedad que identifican las
formas de estos filamentos. También se valieron
de modelos y teorías sobre los filamentos para
ayudar a guiar e interpretar sus análisis.
Reconocer y observar estos filamentos es muchísimo
más difícil que reconocer y observar galaxias.
Por eso es tan importante la ayuda de sistemas
de reconocimiento automático. "Para encontrar
los filamentos, utilizamos los mismos métodos
que usan Yahoo y Google para el reconocimiento
de imágenes, como por ejemplo identificar los
nombres de las señales viales en las calles o
encontrar gatos en las fotografías" explica
Shirley Ho, del equipo de investigación.
También han sido de gran utilidad las mediciones
precisas, efectuadas desde el espacio, del fondo
cósmico de microondas, o CMB, por sus siglas
en inglés. Este sutil brillo que viene de todas
partes del cosmos es ni más ni menos que la
luz más antigua en el Universo. Aunque es bastante
homogénea sea cual sea la dirección del Universo
hacia la que miren los instrumentos, existen
diferencias que han sido identificadas en
estudios anteriores y que denotan rasgos
del Universo arcaico.
Esta nueva y detallada exploración de los
filamentos ayudará a los investigadores a
entender mejor la formación y evolución
de la red cósmica, que es la estructura
de materia a la mayor escala del Universo.
La red incluye el material misterioso y aún
no visto que denominamos materia oscura.
Como su nombre sugiere, la materia oscura
no emite luz, así que ningún telescopio puede
verla. Sin embargo, debido a que la materia
oscura tiene masa, su existencia puede
inferirse por la manera en que las estrellas
son atraídas a regiones donde no se aprecia
materia visible, lo que denota que allí se
concentra ese misterioso material. Aunque
la naturaleza de la materia oscura es un
misterio, no se trata de materia minoritaria
y marginal, sino que constituye más del 80
por ciento de la masa total del Universo.
La materia oscura es el componente principal
de los filamentos. En los últimos años
se ha ido descubriendo que tales filamentos
son gigantescos: se extienden de manera habitual
a lo largo de cientos de millones de años-luz.
También se ha averiguado que las estructuras
llamadas halos, que albergan cúmulos
de galaxias, son alimentadas por la red
universal de filamentos.
Estudios adicionales sobre estos filamentos
podrían proporcionar nueva y reveladora
información sobre la energía oscura, otro
gran misterio cósmico. La energía oscura
es una fuerza desconocida que hace al Universo
expandirse con una aceleración cada vez mayor.
Actuando de un modo que, a grandes rasgos,
se opone a cómo opera la fuerza de la gravedad,
la energía oscura tiende a separar unas
de otras las acumulaciones de materia.
Más información en:
Vuelo a baja altura (3D) en el polo norte de Júpiter.
En esta animación, se realiza un vuelo a baja
altura hacia el polo norte de Júpiter para
ilustrar los aspectos tridimensionales
del ciclón central de la región y los ocho
ciclones que lo rodean.
Recorrido virtual por la Luna.
Realice un recorrido virtual por la Luna gracias
a los datos proporcionados por la nave espacial
Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA.